Unas notas, de un autor anónimo, dedicadas a nuestra talentosísima y queridísima Flor Silvestre; estas notas aparecieron en la contraportada del álbum Amor siempre amor:
Ninguna presentación puede suplir a la idea que el público tiene formada ya de la voz y el estilo de Flor Silvestre. Mujer multifacética que se prodiga en el canto, la actuación y el show.
Flor Silvestre, dueña de una voz que ha hecho estremecer sentimentalmente al público mexicano a través de más de una década, continúa ascendiendo el pináculo en que la fama se encuentra.
Si antes trataba de proyectarse exclusivamente para el oyente mexicano ahora lleva su arte a través de las fronteras más distantes, haciendo vibrar a otros públicos, comunicándoles la esencia de la canción folkórica mexicana.
En la actualidad su nombre, exclusivamente artístico pero tal vez de lo más real y tangible que el que heredó de sus padres, suena en los labios de muchas personas de diferentes nacionalidades.
Sus excursiones, en compañía de su esposo el también cantante Antonio Aguilar por el sur de los Estados Unidos le han dado una celebridad notoria. El público del Madison Square Garden no sólo ha aplaudido sus habilidades ecuestres sino muy especialmente la limpieza de su estilo interpretativo al cantar.
Y aún cuando ella, por motivos personales, se ha alejado momentáneamente del cine, su popularidad ha crecido gracias a que continúa conservando ese sentimiento interpretativo que la llevó a la fama.
Pocas cantantes pueden preciarse de conservar tan constante una línea ascendente de sus ventas de discos, pero Flor Silvestre se ha preparado para ello. La conquista de público que la admira es continua.
Hace tiempo que la canción ranchera conservaba solamente dos o tres de sus grandes intérpretes, pero de pronto apareció Flor Silvestre, cantando con un sentimiento que revelaba toda su entrega, todo su ardor y su profundo sentir dentro de la canción folkórica.
El éxito no se hizo esperar. Flor es desde hace años una de las reinas de género folkórico. Su canción, en la que convergen el dramatismo y el sentimiento han ahondado profundamente en el corazón del mexicano.
Cada corriente exige una renovación para poder revivificarse, y en este caso Flor se renueva día a día, logrando una frescura que va de acuerdo con el tiempo, y sin que el tiempo, en su rápido transcurrir, pueda dejarla atrás.
Esta exigencia de ir al día, de no dejarse rebasar por ideas más nuevas, de permanecer con la misma frescura estilística que el primer día, exigen un estudio constante, una entrega absoluta y una intensidad de sentimiento que solamente se pueden lograr cuando la vocación es auténtica.
Y Flor Silvestre nació para cantar, como se nace para ser artista en cualquier sentido del término. Flor Silvestre, vaso comunicante de todo sentimiento que derrama su voz contagiando emociones a sus oyentes, se explaya en todo el amplio significado del artista, entregándose, haciendo de su propio arte la mejor forma de comunicación humana.
Y ahora, esta Flor Silvestre que nació entre nuestros campos logra llevar allende las fronteras esa maravilla rítmica y sentimental de nuestra canción folklórica. 4/23/2015
- La cruz de lo imposible (Guadalupe Ramos)
- La mitad de mi orgullo (José Alfredo Jiménez)
- Cantares de amor (Sebastián Curiel)
- Paredes viejas (Antonio Valdés Herrera)
- Necesito un corazón (Felipe "Indio" Jiménez - Guillermo Acosta)
- Tu amargura (Laureano Martínez Smart)
- Como un remolino (Rubén Méndez del Castillo)
- Aprendí a llorar (Ángel Cabral - Carlos Medina)
- Dos corazones (Arr. Rubén Méndez del Castillo)
- Tanto amor que abandoné (Rubén Méndez del Castillo)
- Tus acacias (Indalencio Ramírez)
- Adiós al fin (Rubén Méndez del Castillo)